Hola a los valientes que me leéis,
Después de tanto tiempo, estoy de
vuelta. Mis promesas de manteneros informados de todas mis aventuras y
desventuras por estas tierras han quedado en el aire. Pero verdaderamente, no he
tenido tiempo ni de plantearme volver a escribir en el blog. Mi estancia en
Canadá (al igual que la de Noruega) está siendo agotadora. Y ya hace un mes que os contaba el por qué de
estar aquí.
Las dos últimas semanas las he
pasado en Victoria, situada al sur de la isla de Vancouver. Así que tuve que ir
en Ferry (mi primer viaje en ferry). El viaje fue una maravilla, sólo duró una
hora y media, que da tiempo a relajarse poco, la verdad y más considerando que
la mitad del viaje la pasé en el restaurante almorzando, pero el rato que lo
pasé contemplando el paisaje lo disfruté mucho.
De Victoria, tengo poco que
contar. Bueno, realmente os estoy mintiendo, hay 3 cosas que puedo contar:
- El hostal donde me hospedé las dos semanas, concretamente mi habitación MINI (cama, nevera y puerta para salir de la habitación, ni una baldosa más) y la cocina.
- El laboratorio en el que he trabajado, o mejor dicho, la ventana que veía unas 12 horas al día (incluyendo fines de semana). Entenderéis mi incidente con el muffin…
- El trayecto de autobús, que poco a poco vi como iban decorando las calles para la Navidad.
Mi turismo ha sido: ir a la
Universidad (que es impresionante aunque me lo esperaba), ir a los
supermercados a por víveres y por último, alguna escapada al John’s Place
(cuando no tenía ganas de cocinar). A la falta de fotos, que las tengo en el
móvil y la pereza de pasarlas es inversamente proporcional a mis ganas de
abrazar a un oso, os pongo los links de los sitios y que los vea quien quiera.
- Hostal: Para mí ha sido una maravilla, relación calidad-precio. Muy barato, muy cuidado y ofrecían de todo a muy buen precio.
- Restaurante: El sitio era muy acogedor, el trato excelente y la comida deliciosa. Ya pondré foto de mi super-desayuno despedida de Victoria.
Y haciendo mi segundo trayecto en
ferry, volví a Vancouver. El viaje fue en autobús, me monté en la estación de
Victoria y me dejaban en la de Vancouver, el rato del ferry lo pasé como la vez anterior, en el restaurante y descansando mirando el paisaje por la ventana. Para mí,
fue un viaje muy agradable, los asientos comodísimos, con mucho espacio y wifi
gratis que iba bastante bien. Cosas que nunca dejan de sorprenderme en Canadá. El
fin de semana lo he pasado en terapia de recuperación, soñaba que seguía
midiendo muestras y que tenía que ir al día siguiente. Bueno y sueños más
raros, que no cuento por aquí para que no me perdáis el respeto.
Esta semana, la he pasado en
Vancouver, preparando el material de lo que va a ser mi tercera y última tarea
por aquí. Tenía dos semanas para prepararlo, así que esto parece otra cosa, es
otro ritmo mucho menos agotador. En dos semanas me iré a Kelowna durante unos
días para hacer las últimas medidas y listo.
Y ahora, dejo de hablar de
trabajo (Bieeeeeeeeeeeeeeen). Además de descansar, he aprovechado para conocer
algún par de sitios que quería conocer de Vancouver y poder tacharlos de mi famosa lista de lo que
hay que ver en Vancouver, regalo de la oficina de turismo. Mis nuevos
descubrimientos han sido:
1
- Chinatown, que me ha gustado mucho, ¡y la comida aún más! Necesito volver a por más steamed buns. ¡Qué delicia! También visité unos jardines increíbles y gratis, quiero volver porque me quedó alguno pendiente.
- El Acuario de Vancouver (por un momento iba a poner de Bergen, si es que no se puede estar en tantos sitios en un mismo año). Donde los protagonistas fueron las “belugas” con espectáculo y todo. A nivel de bichos, tenía de todo. Y cuando digo de todo, no exagero. Vi hasta un perezoso, que por cierto, pregunté por qué no se movía y se rieron de mí. Algo lógico dadas las circustancias. Creo que tarda más de una hora en subir al árbol (y no exagero) y ya, pues el chico no quiere volver a bajar. Sinceramente, yo tampoco lo haría. Me encantan estos animales, como saben sobre el gasto de ATP. Otro bonito ejemplar de animales que tenían, era una anaconda y observando el tamaño de parte de su cuerpo, se podría decir que acababa de almorzar. Como podéis observar, bajo el término acuario tiene cabida cualquier animal.
Eso sí, en la lista aún me quedan
un par de sitios pendientes de conocer. Espero poder tachar alguno este fin de
semana, quién sabe…
Al que ha llegado hasta aquí, gracias
por leerme (hay que tener ganas jejeje).
¡Espero que paséis un bien fin de
semana!
Porque no vas ha algún sitio como los que salen en Crónicas Carnívoras y de paso intenta ganar las apuestas que hacen,así te saldrá gratis el almuerzo.
ResponderEliminarLo tendre en cuenta. Avisas tu a mama que he escrito! Besos
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