sábado, 1 de diciembre de 2012

Primer Aniversario


Un año completo

12 meses

365 días  

Nosecuantas horas (no me apetece hacer la cuenta)

Y os preguntaréis, ¿el primer aniversario?  ¿de qué?

Pues, ha pasado un año desde que empecé la beca para hacer la tesis doctoral. Lo que significa, que he consumido una cuarta parte del tiempo ¡Arg! Es decir, acabo de tachar un palito, me quedan 3 por delante,  para estrujarlos al máximo y obtener todo el rendimiento posible.

Y aunque haya pasado “sólo” un año, creo que no me puedo quejar. En absoluto. Ha sido MUY intenso. Creo que habría que recalcar también el INTENSO. Se lo merece.

Voy a poneros en situación:

Estoy escribiendo esto desde Vancouver (Canadá), donde estoy haciendo mi SEGUNDA estancia del año.    Llevo aquí desde octubre, pero no es la única ciudad en la que voy a estar.  He estado en Victoria y  voy a ir a Kelowna. La primera estancia fueron dos meses en Bergen (Noruega) durante junio y julio. Eso sí, no era la primera vez que iba a Bergen.  La primera vez fue en Marzo, para ver las instalaciones. Por lo que, me he montado 11 veces en un avión por trabajo, y me quedan 3 trayectos para volver a casa. ¡Soy un AS con las escalas!

Todo ello, me ha permitido conocer a muchísima gente de otros sitios, con los mismos intereses/inquietudes que me han enseñado muchísimo pero sobre todo a disfrutar de la ciencia.

Y aunque he de reconocer, que ha habido momentos muy duros, de mucho agotamiento físico y mental.  Especialmente en las estancias, que no se como me las apaño pero siempre estoy liá,  GANAN LOS BUENOS MOMENTOS. Y es que todo tiene lo bueno, el cansancio de los mesocosmos se compensaban en la pradera con unas risas y hablando de lo que haríamos cuando volviéramos a la civilización o cantando en el ascensor "Hoy no me puedo levantar" con Conchi, mi super compi de aventuras, y el estrés de estas últimas semanas con palabras de ánimo desde España que siempre te hacen sonreír.

Por lo que sin duda, el mejor ingrediente para este año ha sido la COMPAÑÍA, especialmente a los becari@s del departamento y en concreto, a mis compañeros de aventura de Bergen: Conchi, Candela & Armando.  

Los aventureros durante los mesocosmos


Sin vosotr@s, seguramente no hubiera escrito esta entrada.


GRACIAS =)







Abandono temporal


Hola a los valientes que me leéis,

Después de tanto tiempo, estoy de vuelta. Mis promesas de manteneros informados de todas mis aventuras y desventuras por estas tierras han quedado en el aire. Pero verdaderamente, no he tenido tiempo ni de plantearme volver a escribir en el blog. Mi estancia en Canadá (al igual que la de Noruega) está siendo agotadora.  Y ya hace un mes que os contaba el por qué de estar aquí.

Las dos últimas semanas las he pasado en Victoria, situada al sur de la isla de Vancouver. Así que tuve que ir en Ferry (mi primer viaje en ferry). El viaje fue una maravilla, sólo duró una hora y media, que da tiempo a relajarse poco, la verdad y más considerando que la mitad del viaje la pasé en el restaurante almorzando, pero el rato que lo pasé contemplando el paisaje lo disfruté mucho.  

De Victoria, tengo poco que contar. Bueno, realmente os estoy mintiendo, hay 3 cosas que puedo contar:

  •    El hostal donde me hospedé las dos semanas, concretamente mi habitación MINI (cama, nevera y puerta para salir de la habitación, ni una baldosa más) y la cocina.
  •    El laboratorio en el que he trabajado, o mejor dicho, la ventana que veía unas 12 horas al día (incluyendo fines de semana). Entenderéis mi incidente con el muffin…
  •    El trayecto de autobús, que poco a poco vi como iban decorando las calles para la Navidad.

Mi turismo ha sido: ir a la Universidad (que es impresionante aunque me lo esperaba), ir a los supermercados a por víveres y por último, alguna escapada al John’s Place (cuando no tenía ganas de cocinar). A la falta de fotos, que las tengo en el móvil y la pereza de pasarlas es inversamente proporcional a mis ganas de abrazar a un oso, os pongo los links de los sitios y que los vea quien quiera.

  • Hostal: Para mí ha sido una maravilla, relación calidad-precio. Muy barato, muy cuidado y ofrecían de todo a muy buen precio.
  • Restaurante: El sitio era muy acogedor, el trato excelente y la comida deliciosa. Ya pondré foto de mi super-desayuno despedida de Victoria. 

Y haciendo mi segundo trayecto en ferry, volví a Vancouver. El viaje fue en autobús, me monté en la estación de Victoria y me dejaban en la de Vancouver, el rato del ferry lo pasé como la vez anterior, en el restaurante y descansando mirando el paisaje por la ventana. Para mí, fue un viaje muy agradable, los asientos comodísimos, con mucho espacio y wifi gratis que iba bastante bien. Cosas que nunca dejan de sorprenderme en Canadá. El fin de semana lo he pasado en terapia de recuperación, soñaba que seguía midiendo muestras y que tenía que ir al día siguiente. Bueno y sueños más raros, que no cuento por aquí para que no me perdáis el respeto.

Esta semana, la he pasado en Vancouver, preparando el material de lo que va a ser mi tercera y última tarea por aquí. Tenía dos semanas para prepararlo, así que esto parece otra cosa, es otro ritmo mucho menos agotador. En dos semanas me iré a Kelowna durante unos días para hacer las últimas medidas y listo.

Y ahora, dejo de hablar de trabajo (Bieeeeeeeeeeeeeeen). Además de descansar, he aprovechado para conocer algún par de sitios que quería conocer de Vancouver  y poder tacharlos de mi famosa lista de lo que hay que ver en Vancouver, regalo de la oficina de turismo.  Mis nuevos descubrimientos han sido:
1
  •  Chinatown, que me ha gustado mucho, ¡y la comida aún más! Necesito volver a por más steamed buns. ¡Qué delicia! También visité unos jardines increíbles y gratis, quiero volver porque me quedó alguno pendiente.

  •     El Acuario de Vancouver (por un momento iba a poner de Bergen, si es que no se puede estar en tantos sitios en un mismo año). Donde los protagonistas fueron las “belugas” con espectáculo y todo. A nivel de bichos, tenía de todo. Y cuando digo de todo, no exagero. Vi hasta un perezoso, que por cierto, pregunté por qué no se movía y se rieron de mí. Algo lógico dadas las circustancias. Creo que tarda más de una hora en subir al árbol (y no exagero) y ya, pues el chico no quiere volver a bajar. Sinceramente, yo tampoco lo haría. Me encantan estos animales, como saben sobre el gasto de ATP. Otro bonito ejemplar de animales que tenían, era una anaconda y observando el tamaño de parte de su cuerpo, se podría decir que acababa de almorzar. Como podéis observar, bajo el término acuario tiene cabida cualquier animal.


Eso sí, en la lista aún me quedan un par de sitios pendientes de conocer. Espero poder tachar alguno este fin de semana, quién sabe…

Al que ha llegado hasta aquí, gracias por leerme (hay que tener ganas jejeje).

¡Espero que paséis un bien fin de semana!